Se nos ha ido octubre, ¿os lo creéis? No sé allí donde tú estés, pero en Málaga el otoño es un espectáculo. He pensado y repensado esta edición de El Consultorio caminando por el paseo marítimo con una chaqueta fina y unas zapatillas de deporte cómodas, y os juro que ha sido gloria bendita. Hace un año ya que nos mudamos de Londres, y aunque no dejamos de echarlo de menos, ya estoy en condiciones de decir que ha sido un buen cambio.

Me pregunto en qué andarás liada tú: Por aquí no paramos. Este mes de noviembre se presenta muy loco con una charla sobre violencia de género, la presentación de mi nueva novela Las mujeres de la familia Medina (si andas por Dos Hermanas, come and say hi!) , el diseño web y la sesión de fotos para la página nueva. Por cierto, que no sabéis cómo sufro las fotos. En serio. Anyone else?

 

Pero a lo que vamos.

 

Como cada 15 de cada mes, El Consultorio ha abierto sus puertas para dejar pasar a una de vosotras.

 

Jimena, de 35 años, entró en El Consultorio a plantear la siguiente cuestión:

«¿Cómo poder identificar cuál es el camino profesional que queremos tomar cuando son varios los que nos atraen? Gracias ♥»

 

Jimena, gracias por enviar a El Consultorio esta pregunta. Ni imaginas cuántas mujeres comparten esta duda. Vivimos en la era de las opciones, lo que, lejos muchas veces de ofrecernos cierta sensación de libertad y sosiego, produce el efecto contrario.

Ya os dije en una edición anterior que vivimos una crisis de la libertad. Como hemos crecido mucho desde entonces y algunas pudisteis no verlo, os recuerdo las palabras de Byung-Chul Han al respecto:

´Vivimos una fase histórica especial en la que la libertad misma da lugar a coacciones. La libertad del poder hacer genera incluso más coacciones que el disciplinario deber. El deber tiene un límite. El poder, por el contrario, no tiene ninguno´.

Nos cuentas que te atraen varias opciones profesionales, lo que en principio te diré que es mucho más positivo que haber caído en la desidia y sentir que nada te llama en exceso (que, ojo: también tiene solución). Pero digamos que tenemos cierto camino andado, que partimos de una base muy positiva.

Una buena forma de aproximarnos a las decisiones es acotarlas a sus fundamentos lógicos. Pensemos primero en lo obvio. Cuando una se encuentra ante una bifurcación que abre paso a diferentes caminos, se topa con tres opciones:

 

 

1.        Elegir un camino

2.      Elegir los dos

3.      No elegir ninguno y tomar una tercera opción que no

había sido planteada al principio

 

 

 

Vayamos por partes.

 

  1. Elegir un camino

Digamos que si esta opción no existiera en nuestra mente, la angustia desaparecería, porque de alguna manera, es la idea de que debemos hacer desaparecer el resto de las opciones y escoger un solo camino profesional la que nos agobia.

Lo cual en cierto modo es lógico: hay profesiones por completo incompatibles. Esta es tu opción si tus caminos profesionales están entre cosas tan dispares y demandantes como: ser abogada o cirujana, CEO de una empresa tecnológica o farmacéutica con farmacia propia.

Si sientes que tu caso sí que cae objetivamente en esta caja o que en tu situación simplemente parece más inteligente tomar una decisión, tu pregunta será: ¿Cómo elegir una u otra? Y además: ¿Cuándo elegir una u otra?

Mi recomendación: Piensa en cómo transcurre para ti un día perfecto de trabajo. ¿Pasas mucho tiempo sentada o de pie? ¿Trabajas en equipo o sola? ¿Escribes mucho o quizá lo tuyo es hablar delante de otros? ¿Tienes flexibilidad horaria o echas tu jornada y a las seis estás en casa como un reloj?

Estas preguntas son mucho más importantes que todas las demás, puesto que serán las que condicionen tu nivel de satisfacción vital una vez hayas tomado un camino u otro. Esto nos daría para mil ejemplos, pero el espacio es limitado y hablaremos más sobre este tema.

Además, en no mucho tiempo saco una opción perfecta para ti y para todas las que se encuentren en estas diatribas de no saber qué hacer. Pero de eso os hablo en otro momento.

 

  1. Elegir los dos

 

Te diré que yo quería ser psicóloga y escritora, y justo eso he hecho. Igual te parece que son dos profesiones que casan bien y te resulte lógico que no haya tenido que elegir ninguna, pero te confieso que durante mucho tiempo esto que planteas también fue para mí un conflicto. Estaba segurísima de que debía decidirme por una u otra y la idea de abandonar la psicología o la escritura me producía verdadero pavor. No tenía ningún referente a mi alrededor que hubiese compaginado ambas y aquello me hacía dudar infinitamente.

¿Conoces a Marie Forleo? Es muy estupenda. Ella cuenta que no quería morirse sin darlo todo para tratar de ser bailarina profesional, pero que pasaban los años y con ellos la ventana de tiempo en la que alguien puede comenzar en el mundo del baile, que es profesión desagradecida y que exige eterna juventud. A lo loco y superados los veinte, se fue a un estudio de Nueva York y comenzó a bailar mientras lo compaginaba como podía con su carrera de Business and Life Coach. Llegó muy lejos como bailarina, pero está en la cima de la profesión de coaching, que es a lo que se dedica hoy en día. La vida acabó por elegir por ella, pero en sus vídeos sobre coaching siempre sale bailando. Qué cosas. Supongo que es parte de lo que la hace tan especial y tan única.

De Marie Forleo aprendí una expresión que identifica muy bien a los que, como a nosotras, nos gustan varias cosas: Multi-passionate enterpreneur.

 

  1. No elegir ninguno y tomar una tercera opción que no había sido planteada al principio

La magia de la vida. A veces las cosas cambian tanto que nos encontramos en situación de cambiar de baraja. Hay que estar preparada para soltar los remos y comenzar de nuevo cuando las cosas no nos encajan del todo. Y no pasa absolutamente nada.

Esta es tu opción si ninguna de las opciones que te atraen te atraen realmente. Es decir, si te gustan varios caminos, pero en realidad ninguno lo hace lo suficiente como para que te escueza demasiado si tuvieses que abandonarlos del todo.

 

Antes de acabar:

 

«¿Cómo poder identificar cuál es el camino profesional que queremos tomar cuando son varios los que nos atraen? Gracias ♥»

 

Prueba. Haz diferentes cosas, lee, estudia. Habla con personas que disfruten de sus profesiones, aprende de lo que tienen que contar. Explora desde la curiosidad y la apertura, desde el juego. Atrévete a equivocarte: a tomar una decisión y darte cuenta de que por ahí no era. Te aseguro que hay cosas que no vas a resolver solo con tu mente y esta es una de ellas. La situación no va a ir a mejor a más rumia, más vueltas que le des a todo. A más veces que te comas la cabeza, que trates de anticipar todos los pros y contras. Ojo, que esto tiene su lugar, pero siéntate a pensar si a ese lugar ya le has concedido demasiado tiempo y estás verdaderamente atascada en la parálisis por análisis.

Te diré algo interesante, Jimena. Decidas lo que decidas, cuanto más aprendas, cuanto más crezcas en el camino que has escogido, más vas a aprender a amarlo. No hay mejor manera de enamorarte de tu profesión que tratar de ser buena en ello, que tratar de crecer y estar en permanente progreso.

Y si no sucede así en tu caso: recuerda que en todas las profesiones se adquieren habilidades transferibles y que nunca es tarde para coger tu maletita con las cosas que has aprendido y llevártelas contigo a otro bando.

 

Y con esto acabamos.

 

Ahora me gustaría pediros que también vosotras participaseis. Podéis compartir vuestros consejos, enviar vuestras palabras a Silvia y formar parte de una conversación que nos enriquece a todas comentando aquí abajo.Gracias por comentar y compartir.

Nos leemos pronto. Hasta entonces, quereos mucho.

Con amor,
MF

**Recordad que El Consultorio no es un espacio clínico del que esperar intervenciones psicoterapéuticas y que esto no sustituye una consulta con un profesional.

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Comentarios (1)

  • Hola Jimena, se que es difícil decidir porque es algo que probablemente te acompañe toda la vida. Te insto a que te preguntes... Qué es lo que te apasiona? Cuando terminé el colegio no sabía qué hacer, mi madre me sugirió estudiar enfermería en una universidad pública xq no teníamos recursos, y yo quería estudiar filología y ser poeta. Al final, terminé la carrera de enfermería y nunca dejé de escribir. Ya llevo un poemario publicado y voy por el segundo. Y en el trabajo me va de maravillas, me esforcé y conseguí un cupo en el mejor hospital de mi ciudad. No me arrepiento de la decisión que tomé, por más arbitraria que fuera. Conversa con tus padres, ellos tienen mucha sabiduría. Y elige, y esfuérzate, entregate a lo que hagas y verás lo bien que se siente. Besos.