Por fin ha llegado septiembre.

No sé a vosotras, pero a mí el verano me pesa muchísimo. Agosto me resulta un mes interminable, quizá por aquello de que soy del sur y aquí los veranos son fatigosamente eternos, pero he estado contando los días porque al fin atracase septiembre. Y como cada año, haciéndose rogar siempre un poquito más de lo que habría sido necesario, ha llegado.

Antes de adentrarnos en lo que hoy nos ocupa, un poco de organización, que este mes da mucho para esto.

Esto es lo que viene para los siguientes meses:

  • Cada día 15 de cada mes recibiréis El Consultorio en vuestra bandeja de entrada, sin falta y Dios mediante.
  • El último lunes de cada mes habrá disponible un nuevo episodio de #TheGenderPsychologist (El podcast de María Fornet). ­—Yay!­—. Comenzamos este mismo 30 y os juro que tengo ilusión infinita con este proyecto. Os pongo al día sobre todo muy pronto, pero la idea es que los audios estén en todas las plataformas clásicas para que podáis fácilmente acceder a ellos.
  • Vuelvo a abrir espacio para mis sesiones de Coaching Psychology a partir de 2020, voy apuntando ya a todas las que me estáis escribiendo al respecto para no perderos. Escríbeme si quieres que te guarde un hueco y ponemos tu vida en orden.
  • Por último: Estoy reservando fechas para eventos, charlas, programas de formación, experiencias formativas, conferencias, colaboraciones, artículos, talleres; también alguna cosa más que tengo muchas (muchas muchas) ganas de contaros y de la que aún no me dejan soltar prenda. Hablaremos, por supuesto, de mujeres, de mujeres y liderazgo, de psicología feminista, de feminismo terapéutico, de los retos del emprendimiento femenino y de mucho más.

IMPORTANTE: Ando ya cerrando proyectos para los siguientes meses y el año que entra, así que si te apetece contar conmigo para que participe en algún encuentro, este es buen momento para que hagamos un primer contacto.

El día 20 de este mes estaré participando en una mesa redonda en el Extraordinaria Fest, compartiendo mesa con grandes y hablando sobre liderazgo y feminismo. Planazo, ¿verdad? También así lo veo yo.

Y ahora vamos a lo que vamos.

Carolina entró a El Consultorio con la siguiente historia:

«A mis 27 años tengo miedo del futuro, me perturba quedarme sola, seguir en un trabajo que no me gusta y vivir frustrada»

Antes que nada déjame darte las gracias, Carolina. Creo de veras que este ejercicio de reconocimiento que has hecho por medio del conectar con esa voz oscura es un ejercicio valiente. Detenerse a subirle el volumen y manifestarlo a través de las palabras adecuadas para después darle a enviar es más de lo que desde fuera se percibe. En la mayoría de las ocasiones nuestro miedo queda en un estado muy anterior a este: se comporta como una mosca de zumbido sordo, que merodea como lo saben hacer por encima de la carroña, recorriendo con su zigzagueo siempre la misma elipse. El miedo puede llegar a ser muy paralizante.

Si pudiera resumir en una sola palabra lo que me transmite tu correo, pienso que podríamos incluirlo en el siguiente cajón: miedo a la incertidumbre. Pero claro, las personas y sus emociones y sus circunstancias peculiares difícilmente puedes verse reducidas a lo que ocuparía un solo cajón, porque es muy posible que ciertas incertidumbres que la vida misma te obliga a experimentar te resulten en apariencia sencillas y otras, quién sabe por qué, te hagan bola. Así de extrañas y de únicas somos todas.

Pero sí, a riesgo de generalizar, creo que hay miedo a la incertidumbre en tus palabras. Hay preocupación no solo por lo que ocurrirá, sino por algo más profundo y aterrador: por el qué hará de ti esa situación particular. No se trata solo de cómo lo que haces te hará sentir, sino cómo lo que haces devendrá en que te conviertas en una u otra persona. No hablamos de una mera crisis de la acción: Nos referimos a una crisis de la mismísima identidad.

Antes de proseguir, un apunte: si sientes que esta preocupación no es puntual o que encuentras dificultades profundas para resolverla, busca a un buen terapeuta. Yo no soy psicoterapeuta, mi formación como psicóloga y mis fortalezas han recorrido otros caminos que iban más con lo que yo soy y lo que quiero ofreceros, pero  tengo grandes colegas cerca, así que no dudes en preguntarme.

Carolina, en tu correo mencionas varios miedos que aterrizas de manera muy concreta y clarividente:

  • Miedo al futuro (concretado en miedo a…)
  1. A quedarte sola
  2. A seguir en un trabajo que no te gusta
  • (En consecuencia) Miedo a vivir frustrada

 

Quiero decirte algo que es importante.

Los seres humanos derrochamos tendencia a sobredimensionar las dificultades futuras y, lo que es peor, a infravalorar nuestros propios recursos para responder a esas hipotéticas circunstancias desastrosas. De alguna manera cruel, nuestra mente olvida que nuestro yo futuro dispondrá de los mismos, si no más, recursos emocionales de los que ya disponemos en el presente. Lo lógico sería pensar que con el paso del tiempo nos volveremos más habilidosos resolviendo dilemas emocionales, tomando decisiones en su justo tiempo y no menos. Que la acumulación inevitable de experiencias vitales nos pondrá en situación de ventaja con respecto a nuestro yo del pasado, habiéndonos convertido en una versión mejorada, más sofisticada, con más herramientas en esa maleta metafórica que llevamos siempre a cuestas. Pero con frecuencia infravaloramos el poder de esta idea. Pensamos que las cosas vendrán peor, que cuando lleguen nos derrumbaremos, que aquello destruirá nuestra vida al completo y no habrá nada que podamos hacer para detenerlo.

Traigamos una vez más tu historia al texto:

«A mis 27 años tengo miedo del futuro, me perturba quedarme sola, seguir en un trabajo que no me gusta y vivir frustrada»

Vengo de la escuela psicológica que opina que es mejor no tomar demasiado en serio a la mente. No te diré que no es útil hacer este trabajo de racionalización de los miedos, pero debes saber que enredarnos en exceso con sus trucos —créeme si te digo que la mente está llena de numerosas trampas y trucos—, no nos lleva muy lejos.

Quiero que te quedes con la idea de que puedes vivir una idea repleta de sentido y aun así convivir con todos y cada uno de estos miedos. Que tu mente te puede seguir repitiendo que las cosas van a ir a peor, que te vas a quedar sola, que vas a continuar en un trabajo que no te gusta y acabarás viviendo frustrada, y aún así tú puedes seguir avanzando en tu vida en la dirección adecuada. Puedes tomar acción —y aquí la palabra clave: Acción­— conectando con aquello que te importa.

Y los miedos nos informan bien de aquello que nos importa.

En tu caso, por lo que entiendo, tus preocupaciones te informan de que estos temas son increíblemente importantes para ti:

  • Generar relaciones con sentido: Para lo que habrás de nutrir, dedicar tiempo y cariño a que las relaciones duren y a que además lo hagan en buen estado.
  • Tener un trabajo que te llene: Por lo que tendrás que tomar decisiones profesionales y revisarlas de tanto en tanto para así asegurarte de que sigues teniendo las manos en el timón, que continúas corrigiendo el rumbo para mantenerte en el camino que te importa y que vas poco a poco, día a día, dando forma al tipo de profesional que quieres ser en el medio y el largo plazo.

La buena noticia es que, como te decía, cuando una entiende que la mente va a seguir haciendo sus trucos ­ —minds will be minds!—, una puede tomar acción HOY mismo, sin esperar a que el volumen de la insidiosa vocecita de nuestra cabeza baje. Te invito —te animo, mejor— a que des HOY un primer paso con sentido, un paso que te aleje de la Carolina que está sola en el futuro, de la Carolina que está frustrada, de la Carolina que continúa en un trabajo que la hace infeliz. Un paso en firme que acerque la Carolina de hoy a la Carolina del futuro que quieres ser: Una Carolina rodeada de personas que la valoran y la quieren. Una Carolina que se levanta de la cama de un salto porque sabe que se dirige a un trabajo que la llena de energía y propósito. Una Carolina con miedos e inseguridades y también con un puñado de certezas, entre ellas la de saber que depende de ella el tomar decisiones HOY para seguir caminando hacia donde quiere que vaya su vida.

No me entiendas mal, muchas de las dificultades con las que nos topamos nos vienen directamente de fuera y nada tienen que ver con nuestro esfuerzo individual. Pero muchas otras no. A esas me refiero. A todas esas pequeñas y grandes decisiones que puedes tomar desde tu orilla.

Aquí unas ideas, pero no me hagas mucho caso, hazte siempre más caso a ti:

  • Coge un papel y un lápiz y pregúntate: ¿Dónde estoy? ¿A dónde me gustaría llegar? ¿Cómo puedo establecer un puente entre el primer y segundo lugar?
  • Para un segundo a observar tus relaciones y agenda una cita con alguien. Asegura espacio en tu calendario para un buen café, una buena conversación cara a cara, con contacto real.
  • Revisa tu situación laboral con honestidad. ¿Existe alguna formación a la que puedas acceder que pueda ayudarte a corregir un rumbo que puede no ser el adecuado? Nunca creas que es tarde para estudiar algo nuevo, para trabajar en algo nuevo.

Recuerda que esta consulta tuya ya cuenta como un primer paso. Te atreviste a dar voz a ese miedo, a aterrizarlo en palabras concretas y le diste al botón de enviar. Ahora solo tienes masticar todo esto mientras sigues caminando.

Y con esto acabamos.

Gracias por comentar aquí abajo, por leer con cariño y compartir.

Nos leemos otra vez muy pronto.

Con amor,
MF

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Comentarios (4)

  • Me parece muy interesante éste tema acerca del miedo a la incertidumbre. Yo soy mayor que Carolina, miro hacia atrás y no se realmente si es aquí a donde quería llegar. Pero si se que en la vida hay aspectos que no podemos controlar y, aunque suena a tópico, cada momento de cambio o de crisis al final puede ser una oportunidad. Yo comencé mi carrera profesional en una ciudad que amaba y quería hacer una cosa muy concreta. Pero mantener todo ello, me obligaba a traicionar algunos de mis principios y me marché. Durante mucho tiempo me repetía lo desgraciada que era y no prestaba atención a la nueva gente que me rodeaba y los nuevos sitios por conocer. Yo sigo estudiando y esforzándome para ser lo que quería. No puedo decir que haya conseguido la plenitud absoluta, pero creo que si, como dice María, tienes las cosas básicas claras (llámalo principios, prioridades...), también hay que ser algo autoindulgente y seguir adelante. Todos tenemos un hueco y algo que aportar a esta sociedad. Ánimo Carolina, no dejes que el miedo no te permita moverte.
    • Qué respuesta más completa, Paula. Estoy segura de que a Carolina, como a mí, tus palabras le caerán como un bálsamo. Esos principios, prioridades, a los que yo tiendo a llamar valores, funcionan siempre como un buen faro para saber si caminamos en la dirección correcta. La vida es imprevisible, y como bien dices en ocasiones nos vemos en lugares inesperados, pero el faro siempre funciona como una guía en la penumbra para recordarnos hacia dónde siempre podemos dirigirnos si sentimos que nos falta algo. Gracias por tu valiosa aportación. Un abrazo grande, MF
      • No se si a raíz de ésta cuestión también podemos lanzar la de cómo los miedos se transforman con el tiempo. Una teme no alcanzar lo que se había propuesto; pero qué ¿ocurre si una vez que lo hemos conseguido o que estamos bien con lo alcanzado surge el miedo a perderlo? A menudo mi marido me comenta que nunca estoy contenta, que cuando me quito un problema de encima, ya me busco otra preocupación yo solita. Quizás no es un tema para éste foro. En todo caso, ahí lo dejo. Un abrazo.
        • Hola, Paula. Desde luego es un tema relevante para este foro el que propones. Es muy cierto que los miedos se transforman con el tiempo, o incluso que el mismo tipo de miedo va modificando sus caras en función de la etapa vital en la que nos hallemos. Funcionan como un molde en el que encajan multitud de «enredos mentales», que varían, como dices, en función del momento en el que nos encontremos. La idea pienso que es encontrar cuál es tu molde, cuál es específicamente la trampa a la que tiende tu mente, al final el contenido con el que rellenas el molde es lo menos relevante. Parece un lío, pero no lo es ;) Abrazo grande, MF