Veamos si la siguiente secuencia te suena: Postergas una decisión durante meses, le das mil y una vueltas, la discutes con otros, la miras desde cada ángulo posible. Tu intuición te dice algo, pero el miedo a equivocarte es grande y te paraliza, así que decides darte un poco de más tiempo. Pasan semanas, meses y a veces hasta años en este bucle, y un día, de repente, te das cuenta: ¡En realidad siempre lo habías tenido claro!