Gloria Steinem —renombradísima feminista radical de la segunda ola— dijo que «sin saltos de la imaginación, o soñando, perdemos la emoción de la posibilidad. Soñar, al fin y al cabo, es una forma de planificar». Y yo al escucharla creo que si alguien tuviera que definir en pocas palabras el Coaching Psicológico Feminista (que por cierto es el título del dissertation de mi postgrado en Londres), esta frase debería aparecer en la primera línea.