Se acabó

Y que estemos así a estas alturas. Quién lo hubiera dicho, después de todo. Siete veces quiero huir, pero el negro de tus ojos sigue provocando en mí ese efecto narcótico que tanto ha alargado las cosas. Incluso ahora. Y es que son ellos los culpables, que con soberana actitud tomaron mis costas hace ya, y tanto y tanto han conquistado. Y ellos bien lo saben, y de ahí su brillo, esa chirriante altanería con la que tiñen de minúsculo todo a su paso.

Un solo segundo has descuidado las riendas, pero un solo segundo me ha bastado. Han sido siglos de pequeños esfuerzos amontonados, uno encima de otro. Parecían imperceptibles confiscados en aquella esquina, pero bien vistos ahora, han ganado altura. Siglos de reunir todas mis fuerzas, de aceptar por una vez lo que ya sé. Pero cuánto ciega la fuerza del hábito, la costumbre adormecida por las mil veces, la repetición infinita de los mismos errores, con la misma persona, hasta que no recuerdas qué bien y qué mal, qué sí y qué no, y todo vale, y te pierdes, por más que busques no te encuentras.

images (13)Pero ahora sí, con el mar de fondo, escenario de llegadas y partidas para muchos otros. Hace tanto que llegamos y tan poco queda aquí. Con las pieles de bronce, los pelos alambrados por la cal y el salitre, y los dedos amarillos de tanto fumarnos el tiempo a pulmón descubierto.

Y yo que por fin puedo, y tú que por una vez no. Te miro y me miras y al fin enmudeces.

—Se acabó —y repito—: se acabó.

Comentarios (2)

  • Hola Maria, he leido todo lo que has escrito hasta ahora. Te doy mi más sincera en hora buena. Me gusta mucho como escribes, tienes el don de describir las escenas tan reales que, te crees protagonista. Tu libro y tus relatos enganchan y dejan el deseo de seguir leyendo.
    • Hola Milagros, ¡qué feliz me hace que me digas eso! Me alegro muchísimo de que disfrutes leyendo lo que escribo, y te agradezco que te tomes la molestia de venirte por aquí a contármelo :) No te pierdas mucho porque escribo una entrada en la página web todas las semanas, así que, mientras publico una segunda novela (para lo que aún queda), puedes seguir leyéndome. ¡Un abrazo!

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