Recuerdo el corcho que hace muchos años atrás reposaba sobre aquel escritorio en el que pretendía ser la estudiante que no era. De él colgaba un poema de Whitman, alguna frasecita rancia de Steve Jobs, un par de estampas de santos con los bordes rotos de tanto milagro y media docena de viejas fotos. Entre chincheta y chincheta, un papel roído del humo, que decía algo que yo creía entender, pero que ahora no lo creo tanto: «La acción cura el miedo».

Si miro atrás a aquellos días, también a los anteriores, pienso que esa frase que tenía que haber ocupado mucho más espacio de corcho que aquella esquinita mediocre al fondo de mi mente, traía consigo la única receta del éxito que aún conozco hasta la fecha. La de horas que pasé frente a un teclado de ordenador sin saber qué hacer con él, frente el caos de mi diario; los mediodías que llegaban hasta pasadas las once en pleno agosto. Aquella ansiedad difusa, aquel malestar permanente. Todo, todo aquello adquiere un significado especial bajo la luz de esa máxima que ahora sé que merece la categoría de letrero luminoso en mi vida y en la de todos: «La acción cura el miedo». Y si ahora tuviese yo que volver a escribirla, incidiría en el siguiente aspecto: no es solo que la acción cure el miedo, es que no existe otra cosa que lo cure.
Just do it
Nike lo lleva explotando en su eslogan desde 1988: “Just do it. Tan simple, tan complicado. A todas nos irían las cosas mucho mejor de lo que nos van (por bien que nos vayan, si ese es el caso) si hubiésemos seguido este consejo desde que empezamos. «Simplemente hazlo». Pero a veces las fuerzas que controlan el comportamiento, los bloqueos, los mejorlodejamosparaluego, son complejas y requieren de una buena dosis de formación, de dirección y estructura. Ahí justo entra el Coaching psicológico.
La acción cura el miedo
Esto que hoy os cuento cobra especial importancia para todas aquellas que, como me ocurría a mí, viven de manera permanente o semi-permanente en el mundo de los pensamientos. Para ellas, para mí, el Coaching psicológico es un salvavidas, convirtiendo lo abstracto en cristalino, cogiendo toda esa niebla de ideas que llevan meses, años, deambulando por nuestra mente y convertiéndolas en un plan de acción claro. A través del Coaching Psicológico y Creativo ayudo a mis clientas a llegar de A a B, a generar un mapa de ruta y prever los posibles obstáculos. Escritoras, mujeres que quieren crear su propio proyecto, procrastinadoras crónicas, las temidas todas de decisiones, clientas que necesitan aclarar la dirección que quieren darles a su nueva vida.
 
Ya no tengo corcho, las exigencias adultas me incitan a otro tipo de decoración de mi estudio, pero sigo sin prescindir del apoyo que siempre me han dado las frases con mensajes claros como dardos. Si abrís mi agenda, que en estos tiempos modernos ya no llamamos agenda, sino bullet journal, las encuentras por todos lados. Una, aún hoy en día, destaca sobre el resto: «La acción cura el miedo». Ahora sí sé lo que significa. Ahora sé que es una frase con dimensión, con peso, que no me abruma sino que me motiva, y para mí, la mejor definición de Coaching psicológico: un proceso por el cual facilitamos la acción, encontramos respuestas y ordenamos ideas para llevarnos de donde estamos a ese sitio que nosotras sabemos que en realidad nos merecemos.
El Coaching Psicológico cognitivo conductual es una conversación estructurada, una serie de herramientas con las que el Coach (y no, no vale cualquiera, ya hablaremos también de eso) acompaña al Coachee, el cliente, a encontrar sus propias respuestas y darle forma al cambio a lo largo de una o varias sesiones. Es un proceso flexible y totalmente individualizado, que se adapta en todo a cada caso. Como psicóloga, es la herramienta más potente que tengo. Como escritora, la responsable directa de que escriba tanto.
No hace falta que lo subraye. Las cosas raramente mejoran cuando no actuamos: o se quedan estáticas o empeoran sin remedio. Tú y solo tú decides si quieres dar el paso.
Con amor,
MF
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